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jueves, 3 de septiembre de 2009

Perú: Costas de Marineras Ancestrales

Imagen 1. Tortuga cabezona (Caretta caretta) en su ascenso a la superficie. Foto de Mito Paz (Marine Photobank)

Cruzan los océanos miles de audaces nadadoras acorazadas. Vienen desde México, Costa Rica, Australia y otros lugares del océano Pacífico hasta llegar a las costas peruanas. Algunas atraviesan la mitad del planeta sólo para alimentarse en los ambientes marinos del Perú. Es poco frecuente que aniden en sus costas, pero lo que sí es seguro es que de éstas se sirven, gracias a sus hábitats submarinos de ricos recursos básicos para su alimentación, para luego continuar su travesía. Sí, se trata de las tortugas marinas que recorren el mundo desde hace millones de años.

Las aguas del mar peruano albergan en sí mismas a un grupo de estas marineras ancestrales; seres prehistóricos que hacen del mar del Perú tanto su área de paso como de desarrollo y alimentación.

Las tortugas marinas son el producto de millones de años de evolución y, por tanto, de perfeccionamiento. Son expertas nadadoras, capaces de atravesar océanos completos para poder reproducirse y depositar cientos de huevos en alguna paradisíaca playa tropical o sub-tropical. Sus extremidades convertidas en aletas y su cuerpo aerodinámico le dan una gran maniobrabilidad en el medio marino. Además de ser excelentes nadadoras, su innata habilidad para la navegación, basada en su capacidad de percibir el magnetismo de la tierra, es la razón de que hayan sido extremadamente exitosos en conquistar todos los mares de nuestro planeta. Tal es su adaptabilidad que aun siendo reptiles y, por tanto, teniendo limitaciones para controlar la temperatura de su cuerpo, han sido capaces de desarrollar mecanismos para poder navegar inclusive a través de las frías aguas de Canadá.

Además de ser excelentes marineras, las tortugas marinas son también excelentes buzos. La tortuga dorso de cuero, por ejemplo, tiene un récord de inmersión que va más allá de los 1000 metros de profundidad, comparable únicamente con algunos mamíferos marinos como los cachalotes y las focas elefantes. Inclusive, una de las especies de tortugas marina - la tortuga cabezona - posee el record de tiempo de inmersión de 410 minutos, la inmersión de mayor duración registrada para un vertebrado marino. Estas hazañas de buceo son posibles gracias a que las tortugas pueden almacenar aire no solo en los pulmones sino también en la sangre y en los músculos como lo hacen los mamíferos marinos además de poder controlar su gasto de energía.

En nuestro mar peruano podemos ver cinco especies de tortugas marinas: la tortuga dorso de cuero, la tortuga verde, la cabezona, la pico de loro y la tortuga carey. Ellas no están distribuidas uniformemente en nuestro mar. Algunas, como la tortuga dorso de cuero, la cabezona y la pico de loro prefieren los hábitats de aguas profundas (oceánicos) mientras la tortuga verde y carey prefieren las aguas más cercanas a la costa. Sin embargo, eso no impide que todas se acerquen esporádicamente a la costa o que ingresen en aguas oceánicas. La tortuga verde es la que vemos con mayor frecuencia a lo largo de toda la costa peruana. Muchos tablistas comentan ver tortugas mientras esperan por la ola perfecta del día y es verdad, algunas especies de tortugas gustan de los hábitats rocosos que muchas veces caracterizan el fondo de una buena rompiente.

A pesar de que las tortugas marinas, tal como las vemos ahora, han estado en nuestro planeta por alrededor de 90 millones de años, nunca como ahora estuvieron tan cerca de desaparecer. Las actividades que nosotros, los humanos, llevamos a cabo en estos tiempos modernos, sumado a la sobrepoblación en las costas de todo el planeta están reduciendo las poblaciones de tortugas marinas a niveles alarmantes. En todo el mundo, incluyendo el Perú, la interacción con actividades pesqueras, la contaminación, la reducción de hábitats de anidación y la destrucción de hábitats submarinos están afectando el ciclo de vida y reproducción de estos dinosaurios modernos.


Imagen 2. Tortuga Pico de Loro (Lepidochelys olivacea) con anzuelo de palangre en la boca.

Ante esta situación podemos (y debemos) aportar nuestro granito de arena. Para ayudar a la conservación de las tortugas marinas procuremos no consumir productos como su carne, aceite o comprar sus caparazones*. Si usted es un pescador y encuentra una tortuga en su aparejo pesquero, trate de manipularla con cuidado, verifique que este viva y aleteando y devuélvala al mar. Muchas tortugas y otras especies como las aves marinas mueren cada año por consumir bolsas o productos plásticos. Es obligación de todos nosotros el apoyar las acciones que ayuden a disminuir el consumo de plástico y la generación de basura ya que grandes cantidades terminan en el mar cada año. Nuestras costas deben permanecer lo mas naturales posible, por eso debemos tratar de no construir cerca al mar o modificar las costas, y debemos cuidar mucho de no contaminar las aguas.


Imagen 3. Las corrientes locales acumulan los desperdicios arrojados al mar y los deposita en las costas

Todos podemos crear consciencia y trabajar juntos para cuidar no solo a las tortugas marinas sino al medio ambiente marino dado que la salud del mar tiene influencia en la salud de toda la humanidad.

* Todas las especies de tortugas marinas están protegidas tanto por leyes peruanas como por las internacionales.

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Ximena Vélez-Zuazo, Shaleyla Kelez y Paola Nalvarte son miembros de ecOceánica, ONG Peruana de conservación marina. ecOceánica investiga los ambientes marinos del Pacifico Oriental, particularmente en Perú, para entender mejor su funcionamiento y plantear alternativas para su recuperación y conservación. Si deseas mayor información visítanos en www.ecOceanica.org

martes, 24 de junio de 2008

La Comisión Ballenera Internacional se reúne en Chile



La Comisión Ballenera Internacional (CBI), que congrega a 80 países, se reúne en Chile desde el lunes para analizar el estado de las poblaciones de ballenas y delfines y debatir una eventual reapertura de la caza comercial de los grandes cetáceos que está vigente desde 1986.
La organización internacional se reúne todos los años, rodeada siempre de controversia entre países conservacionistas y aquellos que históricamente han sido partidarios de reabrir la caza comercial de la ballena, encabezados por Japón, Islandia y Noruega.
En vísperas de la reunión organizaciones conservacionistas como Greenpeace, IFAW o WSPA alertaron sobre nuevos intentos de Japón para la captura de ballenas, más allá de fines científicos, a través de una eventual petición para explotarla en cuatro áreas costeras.
Milko Schvartzman, coordinador de campaña de océanos en América Latina de Greenpeace, explicó que aún no estaba claro qué propuesta presentará Japón durante la reunión que se inicia el lunes, aunque se presume que insistirá en su postura histórica de permitir el comercio de las ballenas.
Beatriz Bugeda, del Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales y su Hábitat (IFAW, en inglés), aseguró por su parte que Japón volverá a insistir en Chile en su propuesta sobre la caza de ballenas.
Esta vez, explicó Bugeda, presuntamente lo hará con una propuesta para que se vote una resolución que autorice la caza de los cetáceos en cuatro áreas costeras, con el argumento de que sus comunidades históricamente han consumido y explotado los recursos de las ballenas.
El delegado japonés ante la CBI, Joji Morishita, no confirmó la presentación de la propuesta en una reciente entrevista con el diario El Mercurio de Santiago, aunque validó la postura favorable de Japón para la caza comercial del cetáceo.
Morishita explicó que para su país el consumo de carne de ballena es una tradición milenaria, que debería ser respetada en el resto del mundo. "Es un asunto de aceptar la coexistencia de las diferentes culturas", señaló.
El delegado japonés precisó además que ellos no promueven la apertura de la caza de todas las especies de ballenas, sino de aquellas cuyas poblaciones son abundantes.
"A menudo la gente que se opone a la caza dice que las ballenas están en peligro, pero es como decir que las aves están en peligro", señaló.
En el marco de la reunión en Santiago se discutirá también la creación de un santuario ballenero en el Atlántico sur, que abarca desde la línea del Ecuador hasta el paralelo 60 en la Antártida.
La iniciativa es promovida por el llamado Grupo de Buenos Aires, y busca crear una gran área de protección donde para siempre esté prohibida la caza de ballenas, promoviendo además el avistamiento de los cetáceos con fines turísticos.
"La importancia de la creación de un santuario en el Atlántico sur permitirá proteger de la cacería indiscriminada a especies clave para el avistaje en la región, como son las ballenas jorobadas y franca", dijo Beatriz Bugeda.
Para ser aprobada la propuesta necesita el 75% de los votos. En la reunión anterior no se lograron los sufragios.
El grupo conservacionista está compuesto por Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Perú, y Uruguay.
Además de este santuario se espera una declaración oficial de Chile para declarar como zona protegida sus aguas jurisdiccionales, que se extienden por 4.500 km de costa.
Japón: carne de ballena, plato de discordia entre Greenpeace y gobierno
La policía japonesa detuvo el viernes a dos miembros de la organización ecologista Greenpeace que habían denunciado un tráfico ilegal de carne de ballena, acusando a los activistas de haberse robado la carne que presentaron como prueba de tales denuncias.
La policía allanó la sede en Tokio de la célebre ONG defensora del medio ambiente, así como las viviendas de los dos militantes detenidos, Junichi Sato, de 31 años, uno de los principales opositores a la caza de ballenas, y Toru Suzuki, de 41 años.
En mayo, Greenpeace había denunciado un tráfico ilegal de carne de ballena, afirmando que una parte de los cetáceos cazados en el Antártico en los últimos meses por Japón, bajo pretextos científicos, terminaba en el mercado negro.
Greenpeace reveló que había incautado una caja con 23,5 kilos de carne de ballena, de un valor de cerca de 2.000 euros, sacada clandestinamente por los tripulantes del "Nisshin Maru", navío almirante de la flota ballenera japonesa, cuya campaña de cacería en el Antártico generó numerosas protestas internacionales.
Un portavoz de la policía de Aomori (norte), donde la caja fue interceptada el 16 de abril, explicó que los militantes habían sido detenidos por haberse introducido ilegalmente en una propiedad privada para robar.
La organización ecologista había anunciado en mayo que iba a presentar una demanda judicial contra 12 miembros de la tripulación del "Nisshin Maru" que sacaban la carne del barco escondida en sus maletas.
La firma Kyodo Senpaku, armador y fletadora del barco, indicó en ese entonces que era una tradición dejar un poco de carne a la tripulación de las balleneras, pero un responsable de la empresa reconoció, pidiendo no ser identificado, que se sospechaba actos delictivos en torno a esa carne.
Japón caza ballenas utilizando una tolerancia de la Comisión ballenera internacional para campañas con objetivos "científicos", ya que la caza comercial de cetáceos está prohibida desde 1986.
Las autoridades japonesas reconocen que la carne de estos animales termina en los platos, pero según ellas sólo se trata de "productos derivados" de la investigación que sería una lástima arrojar a la basura.
Greenpeace denunció la detención de sus miembros como "una táctica de intimidación" por parte del gobierno.
"Hemos descubierto un escándalo en el que están implicados varios potentados del gobierno japonés que se benefician de la caza de ballenas, no es sorprendente que contraataquen", declaró el director de Greenpeace en Japón, Jun Hoshikawa.
"Lo que es sorprendente es que estos activistas, que no han cometido crimen alguno, sean detenidos por devolver la carne que ha sido robada a los contribuyentes japoneses", añadió.
La venta de la carne de ballena está en consecuencia estrictamente reglamentada en Japón, vendida a mayoristas a un precio establecido por el Instituto de investigación sobre los cetáceos, subvencionado por el gobierno.